Siguiendo las instrucciones del Buenafuente hemos hecho esta foto de la Eva con la cabeza dentro de la lavadora con el código propuesto: 4636228756.Por cierto, no puede meter más adentro la cabeza. Quizás sea igual de cabezona que l'Andreu.
Hasta el día de hoy sólo era capaz de madrugar para ver la televisión cuando el circo del mundial de motociclismo transcurría por algún país asiático o cuando las carreras eran en Australia. Hoy me he despertado a las 5:30 para ver los dos capítulos finales de la serie Perdidos. He escogido Cuatro que los emitía media hora después que en Estados Unidos para poderlos subtitular. Tanto una cosa como la otra, es decir, la emisión y los subtítulos, han sido defectuosos pero al margen de cualquier otra consideración el final ha sido sorprendente. Y lo ha sido porque pese a ser una serie de televisión norteamericana el final no ha sido espectacular en cuanto a efectos ni tampoco contundente. Sinceramente el final ha sido acorde con todo lo que destilaba la serie hasta el punto de dejar la posibilidad de que en la mente del espectador se creen todo tipo de consideraciones finales como tantos números de seguidores. Quiero decir que cada uno hemos podido ver determinados detalles y con ellos elaborar mentalmente aquello que pensamos que querían insinuar los guionistas. Han dejado tantos interrogantes como episodios ha tenido la serie pero la guardaremos en la memoria como uno de los mayores fenómenos televisivos, que lo ha sido. A mí me ha parecido un final tierno, exento de sangre y de venganzas justicieras. Como dicen algunos medios ahora sí que nos quedamos huérfanos de Perdidos.

Y hablando de motociclismo, este fin de semana, en Francia, dos de cal y una de arena, aunque con matices, ya que los habrá que digan que ha sido un fin de semana espectacular. La paciencia con determinados mitos se me está acabando y es que Pedrosa empieza a comportarse como un auténtico pupas y corre el peligro de empezar a parecerse al casi olvidado Sete. Por otra parte hay que empezar a descubrirse ante el buen hacer del impertinente niño Lorenzo, al que pese a declarar públicamente su barcelonismo y pese a moderar sus impertinencias se me sigue atragantando. El tío es bueno, lo reconozco, y disfruto viéndolo repasándose a Rossi, que este año lo va a tener realmente difícil para revalidar el título. En la categoría pequeña empieza a despuntar alguien con el que conviene fijarse. Es Marc Márquez, que demuestra día a día ser todo un valiente pese a los innumerables golpes que lleva en su cuerpo de sólo 17 años. La categoría, más que el mundial, parece el campeonato de España.
Vuelve Perdidos, para mí un fenómeno televisivo sólo comparable con la serie Twin Peaks de la segunda mitad de los 80. Ésta es una de esas series que enganchan, por lo menos a los teleadictos. Ayer en el primer capítulo de la sexta y última temporada se aclararon algunas cosas pero se complicaron algunas más. A mí personalmente no me gustó al 100% el giro argumental pero habrá que darles un voto de confianza ya que sólo se trata del primer capítulo y los guionistas vienen anunciando que todo el mundo saldrá satisfecho de como acabará la serie.
Com fidel seguidor del programa Els Matins de TV3 (no tinc una altra opció matinera) m'he pres la llicència de realitzar un petit estudi de la paritat entre homes i dones que intervenen com a tertulians en la tertúlia que cada matí realitza aquest programa entre les 9 i les 10 hores. He intentat realitzar el seguiment durant 30 dies consecutius les dates dels quals corresponen als dies: 17, 18, 20, 23, 24, 25, 26, 30 i 31 març, 1, 2, 3, 6, 7, 8, 9, 14, 15, 16, 17, 20, 21, 22, 23, 24, 27, 28, 29 i 30 d'abril i el 4 de maig. Amb les dades obtingudes del seguiment han intervingut durant aquests 30 dies en la tertúlia un total de 111 col·laboradors, dels quals 90 eren homes (sense contar al presentador i director del programa) i 21 han estat dones, el que en xifres absolutes correspon, en aquest últim cas, un 19% del total. És a dir, la representació femenina en les tertúlies del programa és d'un 19%. Així mateix dels 30 dies estudiats en 12 d'ells no va haver-hi cap col·laboradora dona el que suposa que en un 40% dels dies no va haver-hi presència femenina en la tertúlia matutina. Com exemple d'aquesta sensació personal de falta de paritat podríem prendre com a cas paradigmàtic la tertúlia que va tenir lloc el 22 d’abril en la qual va intervenir Gemma Calvet i tres col·laboradors (mascles) més i la durada total de la tertúlia, descomptant el temps dedicat a la informació del tràfic i del temps, va ser de 53 minuts en els que la citada col·laboradora va intervenir un total de 7 minuts i que després de realitzar una senzilla regla de tres obtenim que aquests 7 minuts corresponen a un 13% del temps dedicat a la tertúlia. Sense entrar en cap altre tipus de valoració i consideracions i observant les dades obtingudes crec que és evident que la paritat en aquesta part del programa és visiblement deficient, fins a un punt tan perceptible que no necessitaria realitzar-se cap tipus d'estudi.
Foto: captura de pantalla de TV3
Hemos intercambiado el orden y quizás con las líneas anteriores hayamos abordado la ética aunque de alguna forma todo parece estar unido. Ahora nos centraremos en las razones y en el caso de esta señora existen dos y poderosas, aunque más que poderosas podríamos decir que descomunales. He oído por ahí que "sin tetas no hay paraíso" pero no acabo de entender como alguien que luce toda clase de condecoraciones feministas y que cuestiona constantemente el comportamiento del hombre, como género masculino, tenga que hacer ostentación de tanta "razón" y es que el escote de esta tal Pilar parece no tener límite y no sólo por su generosidad sino por la excesiva frecuencia de exhibición a la que nos tiene acostumbrados. Quizás es que no pueda abandonar el deseo de dejar a cualquier hombre en evidencia y provocar que la vista de nosotros, pobres y débiles degenerados y obsesivos de lo sexual, caigamos rendidos ante tanto volumen y "encanto". Será por aquello de que "tiran mas dos tetas que dos carretas", afirmación muy feminista, sí señor. Y es ahora, cuando entramos en lo meramente estético, que me pregunto constantemente qué pasaría si alguien del género masculino activara la moda de enseñar en público parte de su miembro sexual a modo de escote femenino (adjunto imagen como muestra).

Seguramente, casi con toda seguridad, no sería invitado, de ninguna de las maneras, en tan ilustres tertulias radiofónicas y televisivas y aquél sería automáticamente catalogado como irreverente o básicamente antiestético, y claro lo masculino ahora ya no se lleva, o no es políticamente correcto, al contrario del feminismo más recalcitrante que parece ostentar una auténtica patente de corso que le permite a toda aquella que se erige como tal a poner en cuestión incluso la propia existencia del macho.
En fin, todo son tópicos. Sea como sea lo que parece evidente e irrenunciable es que este fenómeno de incontinencia verbal siga apareciendo a diario y en cualquier medio que se le proponga diciendo auténticas tonterías y nosotros rezando para que de vez en cuando alguna oportuna afonía nos prive de ver al personaje morcillón.
Jode un poco que entre todos la estemos subvencionando, pero quién soy yo, pobre mortal, para criticarla.
Antes de que se me olvide, me gusta como al que más ver tetas y culos (para y de mayores de 18 años), pero ya sé dónde admirarlos.
Llevo tiempo sometido a las inclemencias del zapping televisivo y es que por obligación tengo que sentarme ante el televisor más horas de las que entenderíamos por saludables así que hay dos botones del mando a distancia que sufren un desgaste mayor que el resto de sus compañeros. Eso me acredita la facultad de poder hablar con cierto conocimiento de causa y ejercer mi personal crítica televisiva.
Poco a poco se cierne la amenaza sobre Polonia, único superviviente de todos los programas de humor centrado especialmente en la sátira política. Los políticos de todo color y de cualquier nivel de relevancia empiezan a sentirse molestos porque alguien deje en evidencia sus gestos, peculiaridades y alguna que otra carencia. Uno tras otro se apresuran en catalogar alguna de las caracterizaciones que aparecen en el programa de "intento de banalización de la vida política" cuando los auténticos responsables de la única banalización posible son ellos mismos por sus gestos, peculiaridades y alguna que otra carencia, sin lugar a dudas, mucho mayores que sus propias caricaturas.